martes, 21 de febrero de 2012

Cuando el humo se va...


Fotografía del documental La Pandemia del Tabaco

El camino fue largo y tortuoso, pero al fin se logró: con 46 votos a favor y cuatro en contra los diputados aprobaron en primer debate la Ley General de Control del Tabaco y sus Efectos Nocivos en la Salud.

La ley busca reducir el consumo de productos elaborados con tabaco, la exposición de las personas a los efectos nocivos del humo y el consecuente daño sanitario, social y ambiental que origina. Asimismo intenta prevenir la iniciación en el tabaquismo, especialmente en la población de niños y adolescentes.

En La letra menuda el tema del tabaquismo ha sido tema recurrente y por eso celebramos la aprobación de esta ley que viene a ser un paso importante en la lucha contra una industria que en nuestro país mata a diez personas cada día.

Los primeros beneficiados con la ley somos los No fumadores, pues declara espacios 100% libres de la exposición al humo de tabaco, entre otros, a los Centros comerciales, casinos, clubes nocturnos, discotecas, bares y restaurantes.

Tampoco se podrá fumar en instalaciones deportivas y lugares donde se desarrollen espectáculos y actividades recreativas de cualquier tipo, ni en vehículos o medios de transporte remunerado de personas, ambulancias y teleféricos.

Las cajetillas deberán llevar leyendas de advertencia en un 50% de su superficie
En el caso de los lugares y espacios públicos y privados catalogados como “sitios prohibidos para fumar”, las autoridades responsables deberán colocar avisos sobre la prohibición en un lugar visible.
No más publicidad
La ley contempla que las personas con diagnóstico de adicción al tabaco tengan permiso de sus patronos para asistir a programas oficiales del IAFA, de la Caja Costarricense de Seguro Social o cualquier programa acreditado ante el Ministerio de Salud.
Un punto objetado por la industria tabacalera y que al final fue aprobado, es la normativa de que las cajetillas de cigarrillos lleven en un 50% de sus caras externas mensajes sanitarios y fotografías -definidos por el Ministerio de Salud- en donde se describan los efectos nocivos del tabaco.
La publicidad es otra que recibe un golpe contundente. De ahora en adelante la utilización de los términos “bajo en alquitrán”, “light”, “ultra-light”, “suave”, “extra”, “ultra”, y cualquier otro que de la impresión de ser “menos perjudicial” queda totalmente prohibida.
La publicidad y promoción de cigarrillos es ahora prohibida
Se elimina además la posibilidad de hacer publicidad promoción o patrocinio de productos que contengan tabaco y sus derivados, con excepción de eventos y lugares en donde el acceso está limitado a las personas adultas y no haya sido declarado como un espacio “100 por ciento libre de humo”.
Importante hacer notar que a partir de ahora no será permitido vender cigarrillos sueltos o al menudeo ni cajetillas con una cantidad menor a los veinte cigarrillos.
Una de las disposiciones que más polémica y oposición ha causado es la creación de un impuesto para los cigarrillos de 20 colones por unidad y del cual se beneficiará directamente la Caja Costarricense de Seguro Social (60%) para utilizar el dinero en el el diagnóstico, tratamiento y prevención de enfermedades asociadas al tabaquismo y para el fortalecimiento de la Red Oncológica Nacional.
Un 20% por ciento del tributo lo recibirá el Ministerio de Salud, un 10% el Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA) y el 10 por ciento restante será destinado al Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (ICODER).
Los únicos diputados que se opusieron a esta ley, que sin duda beneficiará al grueso de la población, fueron los diputados y diputadas del Movimiento Libertario Adonay Enríquez, Ernesto Chavarría, Marielos Alfaro y Damaris Quintana. A ellos se suma Rita Chaves, del Partido Accesibilidad Sin Exclusión (PASE), quien anunció que llevará el proyecto a consulta de constitucionalidad. Esperemos, sin embargo, que no haya mayores tropiezos (aunque en Tiquicia nunca se sabe) y por fin se le ponga coto a la promoción, venta y consumo de un producto letal como el tabaco.  


Para quienes aún no lo han visto, los invito a ver el documental La Pandemia del Tabaco, producido por La otra noticia. 

sábado, 4 de febrero de 2012

Un decreto que da esperanza


Fotografía con fines ilustrativos tomada de buzzle.com

El decreto conjunto de los ministerios de Educación y Salud, publicado el pasado 12 de enero en el diario oficial La Gaceta, y en el cual se establece la prohibición explícita de vender en las sodas escolares alimentos cargados de azúcar, sal, harinas y grasa provocó, como era de esperarse, una virulenta reacción por parte de los sectores industriales y comerciales afectados con la medida.
Tanto los concesionarios de las sodas como la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (CACIA) anunciaron medidas legales para enfrentar el decreto. Ellos consideran lesionados sus derechos y alegan -además- que la salud de los niños no es responsabilidad única de las empresas, sino que es un problema que también compete a educadores y padres de familia.
Los opositores a que se dejen por fuera productos como gaseosas, galletas y alimentos empacados, de consumo frecuente entre la población infantil, argumentan que a los niños se les debe educar para que aprendan a elegir, y restringirles esa libertad lo ven como una vía incorrecta y contraproducente.
Las frituras abundan en las sodas escolares
El MEP, por su parte, acepta la responsabilidad de padres de familia y maestros, pero sustenta la medida en sólidos y numerosos argumentos. Por ejemplo, las recomendaciones de organismos internacionales como la OMS (Organización Mundial de la Salud), en donde se insta a los gobiernos a adoptar políticas que apoyen un régimen alimentario saludable en los entornos educativos. Alude también a la necesidad de establecer hábitos alimentarios saludables que contribuyan con un desarrollo personal y social adecuado para las personas menores de edad y, por supuesto, a la prevención de enfermedades relacionadas con una mala nutrición.

Existe evidencia científica de que entre un 42 y 63% de los niños obesos llegan a ser adultos obesos, y que los niños con sobrepeso u obesidad aumentan cuatro veces el riesgo de padecer de hipertensión. Duplican asimismo el riesgo de desarrollar diabetes tipo II. Esto, por citar solo dos ejemplos.

El grito al cielo que pegan los interesados en mantener un sistema de elaboración de alimentos tan dañinos como adictivos, se desploma ante los estudios científicos que comprueban cómo el factor alimentación juega un papel relevante en el desarrollo de los infantes y las posibilidades de que estos puedan gozar de una vida prolongada y saludable.
El decreto del MEP elimina la opción de adquirir refrescos gaseosos

En un artículo sobre el tema, la periodista de La Nación, Debby Ponchner, cita los resultados de un estudio estadounidense que dio seguimiento durante dos años a 4.600 estudiantes de 42 centros educativos.
En la mitad de las escuelas los escolares tuvieron acceso a alimentos más sanos y como parte de la educación que recibieron durante ese período se les enseñó y motivó a adoptar estilos de vida más saludables.
Los resultados, según cita Ponchner, fueron publicados en The New England Journal of Medicine y arrojaron como resultado una mayor disminución en los índices de obesidad y sobrepeso en las 21 escuelas intervenidas.
Desde un punto de vista económico y político, Kenneth Rogoff, profesor de Economía y Políticas Públicas de la Universidad de Harvard, enmarca el sistema actual de producción de alimentos industriales dentro de lo que él llama “Capitalismo coronario”. En un artículo publicado bajo ese mismo nombre, Rogoff explica cómo la producción de alimentos con contenidos químicos irresistibles y adictivos genera una cadena de beneficios económicos que acalla conciencias y evita la toma de decisiones políticas para regular sus malas prácticas.


Los científicos reciben dinero para encontrar mezclas perfectas (ricas, baratas y adictivas) los anunciantes hacen su agosto con publicidad millonaria para promoverla y los políticos se llenan los bolsillos con donaciones para sus campañas políticas, con lo cual las grandes compañías se garantizan que nunca se apruebe en el congreso una legislación desfavorable. El círculo es impenetrable. 
Bueno para el mercado, letal para la gente. Así funciona el sistema y de ahí que el argumento ese de la “libre elección” de los consumidores no pase de ser una falacia.
No se puede educar cuando educar significa competir contra una industria que diseña productos adictivos y los promociona con publicidad millonaria diseñada por expertos en persuasión, y con base en estudios sociológicos y psicológicos que aseguren un mensaje poderoso y una victoria inminente sobre la mente. Allí no hay poder de elección.
Por suerte, algunas industrias, al menos en nuestro país, parecen haber entendido la necesidad de un cambio en sus prácticas de producción para poder seguir en el negocio. Florida Bebidas, Pozuelo, Dos Pinos y Kraff foods son algunas de las empresas que trabajan en nuevas fórmulas que les permitan  ofrecer a los escolares productos más saludables.
Ojalá y esto sea cierto. Entre tanto, la medida del MEP y Salud, sin ser exhaustiva, es un primer y gran paso en la dirección correcta. Un paso que apoyamos y aplaudimos con entusiasmo.