domingo, 29 de abril de 2012

La fábrica de la "felicidad" está en apuros (Segunda parte)


Además de su nulo valor nutricional y ser factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades y obesidad, existen otras razones por las cuales el consumo de gaseosas y particularmente de la Coca-Cola, debiera ser limitado y su publicidad jamás debiera estar dirigida a niños y jóvenes como sucede en la actualidad.

A los problemas más comunes señalados en la anterior entrada se agregan los de recientes investigaciones que ligan el consumo de gaseosas con problemas cardíacos y del hígado, pérdida de masa muscular e incluso con el riesgo de sufrir de osteoporosis. Esto sucede porque los refrescos de cola contienen fosfatos o ácido fosfórico, ingrediente que contribuye con su sabor y aumenta su duración.

Las caries dentales son otros de los males que se aceleran con el consumo de gaseosas por una razón obvia: la gran cantidad de azúcar que contienen. A esto se suma un tóxico encontrado en las latas de aluminio utilizadas para vender estos refrescos. Se trata de un tipo de resina llamada bisphenol A (BPA), usada para evitar que los ácidos del refresco reaccionen con el metal. Lo malo es que el BPA también interfiere con las hormonas y se relaciona con infertilidad, obesidad y tipos de cáncer reproductivo.

Prácticas cuestionables

Coca Cola ha enfrentado fuertes campañas en su contra por contaminación de aguas. Su fábrica embotelladora de Mehdiganj, una pequeña localidad a 35 kilómetros de la ciudad de Varanasi, sobre el río Ganges, fue acusada de sobreexplotar el agua subterránea y de contaminarla con metales pesados tóxicos tales como plomo, cadmio y cromo.

La campaña exigió el cierre de la planta como ya había ocurrido en el 2004 con la fábrica de Coca-Cola en Plachimada, del meridional estado de Kerala, por agotar el agua dulce y contaminarla.

Como si esto fuera poco, un documental canadiense, dirigido por Carmen García y Germán Gutiérrez, puso el dedo en la llaga sobre los abusos que se cometen en Colombia en contra de los sindicalistas. En ese país han muerto unos 4,ooo agremiados en los últimos 30 años, amparados según los denunciantes en las prácticas de las corporaciones multinacionales como Coca-Cola.

The Coca-Cola Case (El caso Coca-Cola) es parte de una campaña denominada Coca Asesina (Killer-Coke), con base en los Estados Unidos y causó tanto revuelo en las oficinas centrales de Coca-Cola que se intentó, sin éxito, prohibir su estreno.

Como un efecto directo de la campaña y el documental, se calcula que al menos unas 200 universidades en los EE.UU., y otras más en Europa, han hecho eco de su propia campaña y además han prohibido la Coca-Cola en sus campus.

Como vemos, el tema se las trae y aunque todos estos cargos son sistemáticamente rechazados por la Coca-Cola, recordemos que una estrategia idéntica utilizaron las tabacaleras durante más de medio siglo hasta que la verdad sobre la nocividad de su producto y sus prácticas empresariales no pudieron ser ya más rebatidas.

De momento, una cosa es cierta: en la fábrica de la "felicidad" les sobran las razones para estar preocupados.


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