domingo, 11 de marzo de 2012

La fábrica de la "felicidad" está en apuros (Primera parte)


La noticia, a pesar de su importancia, no ha sido tan difundida como debiera. Al menos en Costa Rica. 


Coca-Cola y Pepsi reducirán la cantidad de un compuesto químico utilizado para dar el color marrón a sus bebidas, luego de que el estado de California lo incluyera en su lista de agentes cancerígenos. De no hacerlo, el etiquetado de ambos refrescos debería advertir a los consumidores sobre el riesgo de contraer cáncer.


El colorante lleva por nombre 4-metilimidazol (4-MEI) y se obtiene mediante un proceso industrial que provoca una reacción de los azúcares con el amoniaco y sulfitos sometidos a alta presión y temperatura.


Estudios con ratones y ratas  vincularon el  4-MEI con un aumento en el riesgo de adquirir varios tipos de cáncer; entre ellos de pulmón, hígado, tiroides y leucemia en animales.


El asunto no es nuevo. Hace un año el Centro para la Ciencia en el Interés Público (CSPI) de Estados Unidos, un organismo ciudadano de defensa de los consumidores, con sede en Washington, presentó una solicitud ante Administración de Alimentos y Fármacos de los Estados Unidos(FDA), para que se prohibiera la utilización del 4-MEI en productos para el consumo humano.


La FDA acogió la solicitud y lo agregó a su lista de agentes químicos "conocidos por el Estado por causar cáncer". Fijó también el límite de consumo seguro diario en menos de 16 microgramos. Esa cantidad, según un estudio del Programa Nacional de Toxicología presentado por el CSPI, era superada ocho veces en una botella de cola de  340 ml.


Cuando la CSPI hizo la petición, la industria de las bebidas calificó la acción como un intento por asustar a los consumidores y alegó que lo hacía sin ninguna base científica.



Hoy, tanto la Coca-Cola como la Pepsi, aceptan reducir la cantidad e 4-MEI solo para evitar tener que poner en sus etiquetas una advertencia, pero siguen manteniendo que sus refrescos no representan ninguna amenaza para la salud.


Lo cierto del caso es que, aún y cuando el 4-MEI no fuera cancerígeno, cada vez existe mayor evidencia del daño que bebidas como la Coca-Cola le ocasionan a la salud de los consumidores. 


Su consumo, entre otras cosas, está ligado a un aumento significativo del riesgo de sufrir enfermedades cardiacas y la gran cantidad de azúcar que contiene cada botella de refresco (unas diez cucharaditas de azúcar), está asociado directamente con el problema de obesidad y eleva el riesgo de desarrollar el temido síndrome metabólico y la diabetes.


Se sabe que el consumo de gaseosas es parte del creciente problema de obesidad infantil y su ingesta se relaciona también con hiperactividad y aumento de la agresividad de niños y jóvenes.


Igual que sucedió en el pasado con la industria del tabaco, cada nueva investigación que liga el consumo de estas bebidas con el riesgo de sufrir enfermedades, es de inmediato cuestionado, rebatido y descalificado por la industria de las bebidas.


Sin embargo, el creciente número de denuncias comienzan a minar la credibilidad de compañías como la Coca-Cola, cuya “fábrica de la felicidad” parece resquebrajarse.La guerra que se ha desatado en los EEUU para combatir la epidemia de obesidad que azota a ese país ha tenido como blanco la industria de la comida chatarra, y con ella la de las compañías de refrescos gaseosos. 


La prohibición en escuelas y las propuestas de impuestos para reducir su consumo han llevado a la Coca Cola Company ha redoblar esfuerzos en su maquinaria de relaciones públicas y a “comprar amigos” que eviten cualquier ofensiva en su contra.


Hace unos años, por ejemplo,  la Coca-Cola donó varios millones de dólares a la Academia Americana de Dentistas Pediátricos, con lo cual detuvo cualquier denuncia que vinculara las gaseosas con las caries dentales, una advertencia que sí ha hecho la Organización Mundial de la Salud.


El tema da para más. El resto lo veremos en la segunda entrega, la próxima semana. 

1 comentario:

Roncahuita dijo...

En buena hora. ¿Y cuando le exigirán quitar el ingrediente adictivo?