viernes, 23 de noviembre de 2012

Viernes negro en Walmart


Cansados de los abusos y las pésimas condiciones laborales cientos de empleados de Walmart decidieron irse a la huelga el Black Friday, en lo que constituye la mayor manifestación de empleados de esa compañía en sus 50 años de historia.

El paro de labores se calcula que afectaría a 1,000 establecimientos de los más de 4,000 con que cuenta la empresa en los Estados Unidos.

Los empleados que se sumen al movimiento de reivindicación de sus derechos dejarán sus puestos de trabajo y saldrán a la calle y a las afueras del negocio para protestar por la decisión de Walmart de adelantar el Black Friday a jueves y así truncarles la celebración del Día de Acción de Gracias con sus familias.

Pero ese fue solo el detonante. Las manifestaciones buscan también  llamar la atención por los bajos salarios que perciben y las pobres condiciones laborales, así como quejas por discriminación a las mujeres y a los trabajadores de minorías étnicas.

Como ya es costumbre, la cadena ha buscado la manera de reprimir y disolver el movimiento y ya diversas organizaciones civiles han denunciado el intento de Walmart de silenciar  a sus empleados.  


miércoles, 7 de noviembre de 2012

Salud Noble McFlag

sábado, 27 de octubre de 2012

Amos de nuestra comida


Una alianza de organizaciones lucha contra el control
corporativo del sistema alimentario
¿Será verdad que necesitamos de la industria de la agricultura para alimentar el mundo. Food Mythbusters (Cazadores de mitos de la comida) está convencida de que no. 

Food Mythbusters es una organización que en alianza con múltiples organizaciones de primer nivel como Corporate Accountability International, lucha por devolver a los pequeños agricultores su independencia. 

Un primer paso para lograrlo consiste en derribar los mitos creados y diseminados por décadas por las grandes corporaciones, interesadas en el control total de la industria alimentaria.

Uno de esos mitos se basa en la estimación de que para el año 2050 será necesario duplicar la producción de alimentos. Para lograr este cometido será necesario recurrir a la ingeniería genética, al uso de pesticidas avanzados y de muchos fertilizantes.

Está claro que este sistema de producción beneficia a las multimillonarias corporaciones que fabrican y venden estos productos químicos. De ahí que las campañas a favor del uso de fertilizantes, pesticidas y todo tipo de agroquímicos esté financiada por grupos como Alliance to Feed the Future (Alianza para alimentar el futuro), entre cuyos miembros están la Association for Dressings and Sauces (Asociación para salsas y aderezos) y The National Frozen Pizza Institute (El instituto nacional de pizza congelada).  

Gracias a la difusión sostenida de sus intereses -a lo largo de medio siglo- y a los muchos dólares empleados para hacer lobby político, la balanza se ha inclinado a favor de estas corporaciones que y han dejado a los agricultores tradicionales con pocas opciones para continuar con sus prácticas sostenibles. 

Temerosos de perder su trabajo, los agricultores han cedido a la presión y optaron por los monocultivos, afectando así la calidad natural de sus tierras. El ganado, que antes solía pastar libre en los potreros, sufre hacinado en las fábricas de producción de carne y lácteos.

Hablamos de un sistema antinatural que obliga a los agricultores a comprar insumos carísimos (suministrados, claro, por estas corporaciones) para poder producir y que maltrata a los animales con crueles sistemas diseñados para explotarlos sin considerar su bienestar. En estas condiciones el ganado se enferma y esto obliga al uso de antibióticos cada vez más potentes.

El uso de pesticidas en los cultivos hace a las plagas más resistentes y para combatirlas es necesaria una mayor cantidad de plaguicidas.

La tierra pierde su fertilidad y la solución es el empleo de más fertilizantes químicos.

Para terminar este ciclo destructivo, una vez que las cosechas están listas para ser vendidas en el mercado, los agricultores se enfrentan a la realidad de que son los grandes compradores corporativos quienes fijan los precios.

Según denuncia Food Mythbusters, durante los últimos 50 años son millones los agricultores que desesperados se han visto obligados a firmar contratos con las corporaciones, quedando con las manos atadas.

Como resultado, solo uno entre diez de estos granjeros puede hoy darle sustento a su familia.  Las deudas y la dependencia prácticamente los han aniquilado.



Hay esperanza 

Para combatir esta tendencia todavía existen agricultores que se resisten y apuestan por la agricultura sostenible. Trabajan suelos saludables en donde cultivan una gran variedad de productos.

Crían animales en sus fincas y buscan alternativas naturales para la fertilización que no dañan a los insectos, tan necesarios, por ejemplo, para la función de polinizar.   

La agricultura sostenible evita la degradación de los suelos, economiza el agua y elimina el uso masivo de antibióticos, responsable de la creación de poderosas y peligrosas bacterias.

Se detiene la contaminación tóxica de ríos y océanos y la alta incidencia de cáncer que afecta a muchos de los agricultores por la prolongada exposición a productos sumamente tóxicos.

Importante también tener en cuenta que la agricultura industrial requiere de mayor cantidad de combustible fósil, agua y minerales. En el futuro, con la escasez de estos insumos y, por ende, con precios cada vez más elevados, resulta una opción nada recomendable. 

¿Y qué hay sobre la necesidad de producir más comida para alimentar a la creciente población mundial?

La realidad es que con la producción actual existen ya casi 3,000 calorías de alimentos disponibles para cada ser humano sobre la tierra. Eso sin contar el desperdicio de una tercera parte de los alimentos producidos, y el hecho de que una tercera parte de los granos es utilizada para alimentar el ganado, y no a los humanos.   

El sistema actual podrá producir entonces más comida, pero aún así habrá más hambre en el mundo. Por ejemplo, la producción de alimentos como el maíz, el mayor cultivo de los EE.UU., se termina utilizando casi en su totalidad en la generación de combustibles y alimento animal. 

Conclusión: solo con la agricultura sostenible podremos disfrutar de comida saludable para todos y ese es, el futuro que soñamos.


domingo, 23 de septiembre de 2012

Los fieles devotos del Iphone


La reciente salida a la venta, el pasado 21 de setiembre, del Iphone 5, desató una esperada locura entre los consumidores fanáticos de la marca en todo el mundo. 

La palabra locura no es figurativa. Y si no, ¿cómo se explica que cientos de personas viajen miles de kilómetros o esperen semanas apostados en las afueras de las tiendas para ser los primeros en comprar un teléfono “inteligente”?

El ritual fue idéntico cuando el 24 de junio del 2010 los fans de la manzana mordida causaron tumultos en los comercios de Europa y Japón para adquirir el iPhone 4. 

En ese momento se reportaron casos de consumidores que viajaron fuera de sus países con ese único propósito. Entre ellos un empresario de Senegal quien se desplazó hasta París y un canadiense radicado en Dubuai hizo lo propio tomando un vuelo hasta Londres.

Los ticos no nos quedamos atrás. En enero de este año más de tres mil ansiosos consumidores corrieron desesperados a la medianoche para adquirir de primeros el Iphone 4S. Según los reportes de los tres operadores (ICE, Claro y Movistar), las ventas y pedidos fueron todo un éxito.

En junio pasado algunos costarricenses volvieron a demostrar su lealtad y capacidad de sacrificio con ciertas marcas cuando optaron por madrugar y correr para comprarse un cafecito de primeros en el nuevo Starbucks. Las filas fueron interminables y llegaron incluso a salirse muchos metros de la entrada del local.

¿Por qué llegan los consumidores a comportarse de esta manera? ¿Será que algunas marcas logran crear vínculos que van más allá de la racionalidad y se parecen más a aquellos lazos de fe y devoción propios de los cultos religiosos?

Según Douglas Atkin, en su libro El culto a las marcas, esto sí es posible. En el caso específico de Apple, el autor explica cómo la compañía del desaparecido Steve Jobs ("San Jobs" para los más fiebres), logró construir una comunidad de gente que se siente y se ve a sí misma como diferente y la elevó al estado de culto.

Apple, y otros marcas que han logrado semejante hazaña, se aprovechan de una circunstancia histórica en donde las instituciones establecidas, otrora  proveedoras de sistemas de significados y sentimientos de comunidad, han cedido terreno ante la sofisticación del marketing y el consumo.

Estas grandes compañías invierten miles de millones de dólares en la construcción de símbolos y significados y aportan creencias y sentimiento de identidad y comunidad como gratificación a las necesidades insatisfechas de los consumidores.

“En la medida en que las instituciones tradicionales fracasen y los expertos de marketing se vayan sofisticando, las marcas se irán convirtiendo en fuentes de sentimientos de comunidad y de significado cada vez más convincentes”, afirma el autor.  

Detrás de las marcas y de los cultos aparecen las mismas dinámicas de atracción surgidas de necesidades esenciales del ser humano:  la urgencia de pertenecer a algo, de dar significado a las cosas, de sentirse seguros y de compartir un identidad con determinado grupo de gente. Y por supuesto, la búsqueda de la satisfacción.

Todo eso explica de alguna manera el que la salida al mercado de un simple aparato de comunicación, se convierta en noticia mundial, movilice masas y transforme la locura colectiva en un hecho normal y compatible con los tiempos en que nos tocó vivir.




lunes, 3 de septiembre de 2012

Provoca y venderás: la nueva campaña de Halls


"No miento si digo que soy el mejor jugador del país". Walter Centeno. "No me negaría a pasar la noche con una mujer". Kathryn Arbenz.  Ambas frases, acompañadas de sus respectivas fotografías, han sido vistas por miles de costarricenses, tanto en enormes vallas publicitarias, como en anuncios en los periódicos y fotografías compartidas por las redes sociales Twitter y Facebook. 


Los avisos carecían -en principio- del nombre de la marca anunciante pues se trata de una campaña de expectativa. No obstante, hacer este tipo de publicidad en la era de Internet tiene sus inconvenientes: aún antes de que se completara la campaña se supo que el anunciante era Halls y que esta era idéntica a otras realizadas en países latinoamericanos como Argentina y Perú.

La única diferencia es que en cada país se escogen figuras famosas locales.  Lo común es que las frases siempre están diseñadas para levantar roncha o causar gran sorpresa, provocando la inevitable propagación de boca en boca, de tuit en tuit y su expansión en los muros de Facebook.  

Apropiación de la idea por parte del público. 
Para rematar el efecto, la gente suele apropiarse de la idea y con la ayuda de programas de diseño se modifican los personajes y las frases, colocadas estas en idénticas vallas virtuales que luego circulan por el vasto espacio cibernético.

A los famosos que participan en la publicidad se les sugiere que abandonen el país durante unos días (vaya manera), mientras llega el día de la gran revelación: la publicidad es de los confites Halls y las frases cambiarán de puntuación, al igual que su sentido original.

Así, la frase de Centeno, con un punto después del "No", se leerá: "No. Mentiría si digo que soy el mejor futbolista del país", y la de Arbenz apagará los ánimos de muchos y muchas con un seco: "No. Me negaría a pasar la noche con una mujer". 

La fuerza del punto gramatical para cambiar el orden de las cosas (el punto es el nuevo confite Halls) equivale a la fuerza del nuevo producto para cambiar nuestras vidas, tal debe ser la pretensión publicitaria al fijar en la mente del consumidor esta asociación. 

Así se verá la valla de Centeno con la modificación.
Esta corresponde a Martín Palermo, en la campaña
realizada en Argentina. 
Resalto tres cosas: la primera es la necesidad de provocar y de "alzar la voz" que tienen los anunciantes para captar la atención de un público cada vez más distraído y acechado por la avalancha de mensajes a los que se ve sometido diariamente; en especial cuando hablamos de la saturación de avisos y vallas publicitarias que inunda nuestros pueblos y ciudades. 

En segundo lugar, el riesgo que corren las figuras participantes en estas campañas, pues nada asegura que la rectificación del mensaje en un momento distinto, vaya a ser captado por todas las personas. En el caso de Centeno, es sabida la percepción que muchos tienen de él, de ser una persona orgullosa y  prepotente.

La frase en cuestión refuerza ese concepto y así se quedará, sin  un punto Halls que lo corrija. Por supuesto, al Paté esto no le afecta demasiado y además es de suponer que recibió muchísimo dinero, en caso de necesitar algún tipo de terapia para el autoestima.

El punto que le devuelve la heterosexualidad
a Kathryn Arbenz.
Arbenz, por su parte, podría recibir durante un tiempo indeterminado, ofertas de muchas damas que ante su sorpresiva confesión de bisexualidad, encendieron la imaginación y soñaron con ser ellas las elegidas para una noche de fuego y pasión con la escultural modelo. 

Finalmente, no sé si todo este barullo se materializará en un aumento sustancial de las ventas de Halls, pero en una época en donde productos insignificantes logran financiar campañas multimillonarias, ya nada sorprende.

Está claro, eso sí, que los secretos y sorpresas en la era de la información ya no son lo mismo. Y mucho menos cuando las agencias de publicidad, con tal de ahorrar costos, maquilan campañas para audiencias continentales en donde solo se cambian los actores y al machote del copy, basta con ponerle un punto.