domingo, 20 de febrero de 2011

¿Y qué se hizo Reduce Fat Fast?

"Yo como harinas y perdí 5 libras en un mes." "A mí me encantan los dulces y perdí 6 libras en un mes." "Yo como grasas y perdí 7 libras en un mes." "Yo pierdo peso de forma natural y pedí 9 libras en un mes." 
 Así se promociona el sistema Equilibra Factor 4 para perder peso en la televisión nacional. El mensaje es directo. Coma lo que quiera y podrá bajar de peso, sin ejercicio, sin moderación, "fácil, natural y garantizado". 
 El comercial ofrece la promesa que miles de personas quieren escuchar y de seguro se vende muy bien. Así se vendió Reduce Fat Fast por años, promocionado por aquellos comerciales de ventas por televisión que hicieron multimillonario al llamado gurú de los métodos para perder peso Jorge Hané, para muchos un estafador que supo aprovecharse de la infinita credulidad de la gente. 
El periodista argentino Juan Isidro González publicó dos extensos artículos en el sitio digital Foro de Periodistas Indepedientes  , en donde se encarga de aportar pruebas sobre lo que a su juicio es el fraude de Reduce Fast. González escribe:
Embaucar es un pequeño acto ilegal que se emplea para obtener beneficios sin hesitar. Lamentablemente es un pequeño acto ilegal que mucha gente utiliza en gran medida para su provecho sin afectarle las consecuencias. Muchos ingenuos caen en las redes de los timadores por ser excesivamente crédulos, especialmente los que afrontan trastornos físicos que desean superar. Y son trampeados porque a pesar de las leyes que los amparan, nadie (funcionarios o medios periodísticos) se ocupó y preocupó en alertarlos.
Como vemos, las cosas por acá no son muy distintas. El Reduce Fat Fast, por cierto, desapareció misteriosamente de la publicidad local y -asumo- ya no se vende en el país (a pesar de sus efectos milagrosos).
Sin embargo, ahora tenemos Equilibra, que promete lo mismo con distinto nombre y empaque. El producto se seguirá vendiendo en nombre de la libertad de comercio sin tener que rendir cuentas sobre su efectividad, y sin que nadie haga nada para detener su publicidad dañina y engañosa.  
Como bien señalan los nutricionistas, el único método realmente eficaz, seguro y natural para bajar de peso se logra con el equilibrio entre la energía que recibimos con los alimentos y la energía que  gastamos a diario. Procurar  un balance adecuado entre la ingesta y calidad de alimentos, sumado al ejercicio físico, es la única vía posible, aunque muchos prefieran pagar caro por fórmulas milagrosas y terminen siendo estafados.



domingo, 6 de febrero de 2011

Alicia en el país del Súper Bowl

En los últimos 10 años se han invertido unos 1.600 millones de dólares en publicidad durante el Súper Tazón, o Súper Bowl. Solo en este año la NFL calculaba recaudar al menos 200 millones. 
La exorbitante suma se logra gracias a que cada anunciante está dispuesto a pagar 3 millones de dólares por tan solo 30 segundos al aire. Esta cifra no incluye los millones que las firmas gastan en la producción de comerciales, cuyos efectos especiales no tienen nada que envidiar a las películas de Hollywood
Cien millones de espectadores en los Estados Unidos y otros tantos millones en el mundo entero, parecen justificar estos onerosos desembolsos. La apuesta es que el mensaje, la imagen y el posicionamiento de las marcas logre influir en las decisiones de compra de los consumidores. 
Este gran pasarela de la publicidad pone en evidencia el poder desmesurado que tienen algunas empresas para, por medio de anuncios comerciales diseñados con la ayuda de psicólogos, sociólogos y estudiosos del funcionamiento de la mente humana, lograr persuadir con efectividad a millones de potenciales compradores. 
Tres millones de dólares por un anuncio de treinta segundos de duración. La sociedad de consumo actual es así. Más parece el reino del sinsentido en donde cualquier disparate es visto con normalidad. Es como si todos nos hubiésemos puesto de acuerdo para tragar la píldora azul de La Matriz y vivir con tranquilidad inmersos en una realidad virtual fabricada a imagen y semejanza de marcas, eslóganes y logotipos.    
En el Súper Tazón este poder se magnifica. Aquí los anuncios comerciales ya no solo cumplen con su objetivo de crear esa ficción alrededor de los productos, sino que  transforman a sí mismos en objeto de admiración y pleitesía.  
Liz Gannes, en un artículo sobre este tema publicado hace algún tiempo en el New York Times escribió: “No se puede participar en la sociedad americana moderna, si no se tiene nada que decir en las conversaciones sobre los anuncios del Super Bowl”.
Con razón el lúcido escritor Eduardo Galeano afirma que si Alicia viviera en nuestros días le bastaría con asomarse a la ventana para descubrir el mundo al revés. O tal vez, diría yo, con encender la televisión un domingo de Súper Tazón.