martes, 16 de agosto de 2011

Esas pequeñas cosas...

En publicidad, casi siempre lo que usted ve, es muy diferente a lo que recibe. Los consumidores, después de años de entrenamiento, ya no notamos la diferencia entre realidad y ficción. Y si lo hacemos, nos hemos acostumbrando a aceptar la fantasía como realidad y gustosos pagamos por el extraño placer de sentirnos burlados. Como dice Seth Godin en la cita que acompaña este blog,  el consumidor pide que le mientan..."la gente no soporta la verdad". Los publicistas lo saben y se esmeran en complacernos. Para muestra, una hamburguesa. 

(Aplican restricciones. La hamburguesa de la foto es con fines ilustrativos y puede ser muy distinta a la que usted compra. El tamaño, la textura y calidad de los ingredientes no necesariamente coincide con la apariencia de los mostrados en la fotografía. La hamburguesa es crocante siempre y cuando se la coma rápido para que las 3 tortillitas tostadas no se suavicen y dejen de crujir. El brillo y grosor de la carne son efectos especiales agregados. Comer este tipo de comidas con frecuencia no es compatible con una dieta balanceada y saludable, en especial si para freír las deliciosas papitas que acompañan las hamburguesas se utilizan grasas trans conocidas, entre otras cosas, por bloquear las arterias, razón por la cual son prohibidas en  muchas  ciudades como Nueva York, en donde la salud pública sí importa. Podríamos seguir, pero mejor vea el video). 


1 comentario:

Flora Fernández dijo...

Con 1.050 te comprás un buen bollo de pan recién salido del horno, un tomate fresco entero, una lechuga crujiente y suficiente pollo para hacer un sandwich saludable para 4 personas. ¡Seremos brutos de regalar el dinero a corporaciones que nos venden chatarra y alcanza apenas para una persona!