domingo, 23 de enero de 2011

El alto costo de proteger la piel

Cerca de 2000 costarricenses son diagnosticados con cáncer de piel cada año. Una de  las causas principales de este mal es la excesiva exposición a la luz ultravioleta que emana del Sol ya que esta penetra la piel daña las células.
Desde el punto de vista estético, sus efectos nocivos incluyen una reducción de la cantidad de proteínas de colágeno y elastina, dando como resultado un envejecimiento prematuro de la piel.
La publicidad y el mercadeo de productos bronceadores motiva a la gente a obtener ese color dorado de piel tan sensual y atractivo, cuando en realidad los dermatólogos son claros al afirmar que toda  piel bronceada es una piel dañada. 
A pesar de tanta advertencia médica y campañas de prevención, durante la época veraniega los balnearios y playas están repletos de bañistas que ignoran las recomendaciones y optan por exponerse al Sol durante largas horas. 
Crear conciencia sobre este problema de salud no ha sido fácil. Sin embargo, hay otro obstáculo que impiden a las personas conscientes y preocupadas por su salud, el acceder a productos que los protejan de estos dañinas radicaciones: el elevado precio de los bloqueadores solares. 
No existe un bloqueador de bajo precio. Cualquier botellita cuesta varios miles de colones, y adquirirlos como un producto más de la canasta básica significa una erogación que muy pocos podrían costear para proteger a su familia. 
Y no estoy hablando de un uso esporádico. Hablo de la protección diaria que necesitan miles de personas expuestas al Sol a razón de su trabajo diario. 
Por eso, cuando veo campañas publicitarias que llaman a la prevención y a la utilización de estos productos, no puedo evitar la comparación con la publicidad de cualquier otro producto de lujo que está fuera del alcance de la mayoría. 
El cáncer de piel va en aumento y a juzgar por la forma ligera cómo los costarricense estamos tomando este problema, no pasará mucho tiempo para que las estadísticas de este mal se disparen a niveles alarmantes. 
Como siempre, habrá que esperar lo peor para que se comience a gestar una cultura de prevención y para limitar y por qué no, prohibir la publicidad que incite a la malsana practica de quemar la piel como una forma de vernos bonitos y atractivos dentro de los cánones actuales de belleza. 
Del cáncer de piel ya existe suficiente evidencia sobre cómo una excesiva exposición solar durante la infancia y la adolescencia aumenta el riesgo de contraer cáncer de piel en la edad adulta. Educar a esta población es prioridad, aunque para hacerlo se deba enfrentar a una industria que lucra con la idea contraria. 
Uno de los hallazgos de una investigación realizada por la Sociedad Estadounidense del Cáncer, fue que muy pocos jóvenes utilizan bloqueador solar pues el bronceado los hace sentirse "atractivos y saludables". Es decir, o no utilizan ninguna protección o prefieren aquellos productos que en vez de proteger la piel, sean más efectivos para cocinarla. ¿Quién ganará la batalla? Creo adivinar la respuesta. 


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sería muy bien investigar qué dicen las empresas vinculadas al negocio de los bronceadores (y las salas de bronceado artificiales)y de su publicidad; también, si tienen algún impuesto particular por estas razones

Roncahuita dijo...

En esto de las salas de bronceado y de los químicos bronceadores debería intervenir el Ministerio de Salud...¡Qué ingenuo yo! El MS metiéndose con las transnacionales farmacéuticas.