lunes, 30 de agosto de 2010

El engaño del siglo

Las tabacaleras mintieron adrede
Todo comenzó en diciembre de 1953 cuando en un hotel de Manhattan, en los Estados Unidos, los presidentes de las principales compañías tabacaleras se reunieron para poner en marcha un plan conjunto que según la Fiscalía de ese país, terminó siendo el fraude más grande perpetrado en contra del pueblo estadounidense en toda su historia.
Toneladas de documentos y testimonios quitaron la careta de una industria que en forma sistemática mintió, engañó y utilizó el dinero y la política como un poderoso instrumento de control.
El proceso judicial llevado a cabo en los Estados Unidos en contra de las tabacaleras desnudó un comportamiento similar al de las peores mafias, cuyo saldo de millones de vidas perdidas a lo largo de 50 años terminó parcialmente impune gracias al partido Republicano liderado entonces por George W. Bush.
Fue la administración Clinton la que inició un proceso de investigación que se extendió a lo largo de cinco años. Al concluir, la demanda quedó en manos  del gobierno Bush, el cual se encargó de suavizar las penas  originalmente solicitadas por la fiscalía y que de haberse mantenido, habrían acabado con la industria.
Sin embargo, en el proceso la verdad salió a flote. Se supo cómo las tabacaleras utilizaron las relaciones públicas, la investigación, el diseño de cigarrillos y las más sofisticadas técnicas de mercadeo para cometer su fraude.
La primera táctica diseñada en aquella reunión de 1953 fue introducir la duda sobre los efectos dañinos del tabaco.  Testigos como el Dr. Jerry F. Whidby, consultor de Phillip Morris, admitieron saber que fumar era causa de cáncer y enfisema, aunque siempre lo negaron en público. Asimismo, cualquier investigación científica que pusiera en evidencia los efectos nocivos del tabaco era desvirtuada. 
Un punto crucial de la estrategia fue la utilización de la nicotina como droga encargada de crear y mantener la adicción. Un memorándum interno de la Philip Morris declaraba que la motivación primaria para fumar era producto del deseo de obtener el efecto farmacológico derivado de la nicotina. En otras palabras, el cigarrillo era visto como el instrumento mediante el cual el fumador lograba introducir en su cuerpo la droga que su cuerpo necesitaba.
Los cigarrillos fueron diseñados para asegurarse que sus componentes: el papel, el filtro y el proceso industrial en sí, afectaran el aporte de nicotina y lo hiciera tremendamente adictivo.  Incluso se utilizaron aditivos como el amoníaco para aumentar los efectos de la nicotina sin ser detectados por las autoridades de control.
Productos engañosos como cigarrillos “light” y “bajos en alquitrán”, el mercadeo dirigido a un público joven y la supresión de la información que fuera contraria a sus intereses fueron otras de las prácticas de una conspiración que engañó durante medio siglo al mundo entero.
 
El video muestra a los siete presidentes de las principales tabacaleras de los Estados Unidos cuando, el 14 de abril de 1994, cometieron perjurio ante el congreso al negar que la nicotina fuera adictiva. 

sábado, 21 de agosto de 2010

A merced de las grasas trans

Ricos por fuera, malos por dentro
Galletitas, helados, papitas fritas, repostería, pan…la lista de alimentos que podrían estar elaborados con grasas trans es extensa, y lo que es peor, sin que el consumidor lo sepa.
La distinción solo es posible en los productos etiquetados siempre que en la lista de ingredientes aparezca manteca o “aceite hidrogenado y/o parcialmente hidrogenado”.
Trans es el término con que se conoce a los ácidos grasos derivados de un proceso de hidrogenación que transforma los aceites vegetales -líquidos por naturaleza- en grasas sólidas.
A la industria y la gastronomía le resulta muy conveniente utilizar este tipo de grasa, pues mejora el sabor y consistencia de los alimentos y logra que se preserven por más tiempo.
Las cadenas de comidas rápidas celebraron el advenimiento de las grasas trans y así se dio su ingreso masivo en restaurantes, y en la preparación de todo tipo de galletas, panes salados, dulces, repostería, helados, algunos cereales, así como sustitutos de leche y algunos aderezos.
El problema, como suele ocurrir, es que lo bueno para la industria y la economía, no lo es tanto para el consumidor. Estudios posteriores revelaron que la ingesta de grasas trans, además de aumentar el llamado “colesterol malo” y los triglicéridos, también contribuye a la reducción del colesterol bueno en el organismo, con lo cual se duplica el riesgo de sufrir enfermedades coronarias a edad temprana.
Otra mala noticia es que aumenta los niveles de azúcar en la sangre y crea resistencia a la insulina. Es decir, que una dieta rica en grasas trans también puede contribuir al desarrollo de la diabetes.
La mala reputación de las trans llegó a oídos de la Organización Mundial de la Salud y siguiendo una directriz de este órgano rector  algunas ciudades como Nueva York, y el estado de California en los EE.UU prohibieron su utilización en restaurantes, pizzerías y panaderías. En Dinamarca se establecieron penas con multas de hasta dos años de prisión para quienes ofrezcan productos que contengan este tipo de grasas.
En nuestro país, en mayo de este año la Sala Constitucional acogió favorablemente un recurso de amparo presentado por una ciudadana y emitió una orden al Ministerio de Salud para regular y vigilar el uso de las grasas saturadas y grasas trans en los alimentos que venden establecimientos de comida rápida.Imagenes/Fotos  
Las grasas  trans son comunes en repostería
La Sala también ordenó al Ministerio de Salud a realizar inspecciones periódicas en establecimientos comerciales para vigilar el uso correcto de grasas y aceites en la elaboración de los alimentos y realizar campañas de educación e información sobre los perjudiciales efectos de las grasas trans en la salud de las personas.
Mientras eso sucede, y a sabiendas de que en materia de inspección siempre faltan recursos y personal (sin contar la falta de voluntad política y los casos de corrupción) es probable que sigamos consumiendo grasas trans, sin siquiera saberlo, por mucho tiempo.
Ahí estarán ocultas en las loncheras de los estudiantes, en los productos que se expenden en los supermercados y en las sodas escolares, en el desayuno, almuerzo y café de la tarde y, por supuesto, en las cajitas “felices” que, además de un juguetito, también traen consigo un ingrediente con el potencial de bloquear las arterias de nuestros cada vez más “alentados” chiquillos. 

martes, 17 de agosto de 2010

TV Patrañas

¿El elixir de la eterna juventud?
La promoción y venta de productos con superpoderes curativos capaces de hacer flacos a los gordos, jóvenes a los viejos y bonitos a los feos, va en aumento.
Pero el rey de todos estos embustes es una cápsula, hecha en México, que se anuncia por televisión como “el más grande descubrimiento científico contra el envejecimiento conocido hasta hoy.".
De nombre Moinsage, se asegura que contiene Resveratrol, sustancia presente en la piel de la uva, y por consiguiente en el vino tinto, y llamada (sin serlo) el "elixir de la eterna juventud". La ventaja de Moinsage, dicen sus fabricantes, es que concentra la cantidad de Resveratrol, logrando que con una sola cápsula se obtengan los beneficios equivalentes a 45 kilos de uvas, o a ese mismo número de botellas de vino. ¡Habrase visto semejante desfachatez!
 El infocomercial rebasa todos los límites de la proporcionalidad a la hora de exagerar y atribuirle a un producto características que lo convierten -a la vez- en un símbolo de la astucia comercial y en todo un monumento a la infinita credulidad de los humanos, por no decir otra cosa. 
Ponga atención. Entre los muchos beneficios que supuestamente usted obtendrá con su consumo, según promete la publicidad, se mencionan los siguientes:
Estimula el gen de la longevidad, reduce la aparición de células malformadas, arrugas, canas y las manchas desaparecerán como por arte de magia. También evita la aparición y desarrollo de células cancerosas, destruye las células grasas y por consiguiente combate la obesidad (usted bajará 12 kilos y cuatro tallas en un mes, promete el anuncio)
¡Y aún hay más! Protege el cerebro, evita el desarrollo de temidas enfermedades como el  Alzheimer, Párkinson y detiene la pérdida de memoria.
Pero espere, ¡que eso no es todo! También limpia las arterias, evita todo tipo de enfermedades cardiovasculares, reduce las insuficiencias coronarias, regula los niveles de colesterol, los triglicéridos y la presión arterial.  ¡Ah! Y cómo no, inhibe el crecimiento de tumores y combate infecciones respiratorias y virales.
Moinsage, ¿un producto milagroso?

También disminuye las molestias de la artritis, las inflamaciones de articulaciones y de los músculos, las varices y todos los problemas de circulación. Regula los niveles de glucosa en la sangre y previene y ayuda a controlar la diabetes tipo 2. Incrementa la energía y el volumen muscular y recupera el sistema inmune.
Señoras y señores, gracias a esta maravilla, dentro de poco la Caja Costarricenses de Seguro Social dejará de existir pues ya no habrá enfermos que atender. Las funerarias irán a la quiebra y la restricción vehicular se ampliará a los peatones dado el montón de gente que vivirá hasta los 200 años.
La pregunta es: ¿y el Ministerio de Salud? ¿Y la Defensoría del Consumidor? ¿Cómo es que la ley castiga a los timadores callejeros y permite semejante clase de embustes por televisión?
¡Ojo! Este tipo de productos está en la mira de las autoridades de salud en los Estados Unidos dado que los fabricantes no están obligados a probar su efectividad antes de sacarlos al mercado.
Peor aún, en ese país se han reportado serios efectos adversos en la salud de muchos consumidores, principalmente por el consumo de productos pastillas y suplementos para bajar de peso, aumentar la masa muscular o mejorar el desempeño sexual.
La recomendación general es que entre más beneficios milagrosos se le atribuyan al producto, mayor es el riesgo de consumirlo.
Para terminar, si usted llegó hasta aquí en la lectura y todavía tiene tiempo de observar el video, podrá comprobar las hábiles técnicas empleadas para vender el producto.
El informercial se presenta como noticia, y para reforzar su credibilidad se citan estudios científicos, hablan médicos (hasta eso han llegado algunos doctores) y los infaltables testimonios de "clientes satisfechos" con los resultados.   
Una mentira de diseño para hacer ricos a unos pocos gracias a la infinita credulidad de muchos y la desidia de quienes están llamados a evitar que los timos, salgan por la televisión.



lunes, 9 de agosto de 2010

El vago de Mr. Músculo

De todas las estrategias que utilizan los fabricantes de productos de limpieza para el hogar, los comerciales del llamado Mr. Músculo no terminan de sorprenderme. Invariablemente nos muestran a una mujer sola, o con un hijo (¿madre soltera?), quien desesperada no sabe qué hacer con la suciedad en su casa. En el caso del comercial que acompaña esta nota, se trata de la fiesta de cumpleaños del chiquito y el papá, brilla por su ausencia.
 Entonces aparece el fulano, con aires de galán, y después de hablar de las bondades del producto, sale aventado sin siquiera preguntar si puede ayudar en algo.
Lo peor es que la mujer se queda muy agradecida y lo mira con ojos de Luisa Lane cuando Supermán la dejaba con plantada.
La verdad no sé qué tipo de estudios psicológicos hayan hecho los creadores de este personaje, pero a mí me resulta risible pensar que las mujeres vayan a comprar estos productos por algún deseo oculto de que llegue un hombre musculoso a sus casas con una mágica solución para sus tribulaciones.
La otra opción es que esté pensado en agradar a los chiquillos, que como bien sabemos, suelen influir en las decisiones de compra. Entonces uno se imagina al güila haciendo una rabieta en el súper para que la mamá compre el limpiador Mr. Músculo, aunque no traiga juguetito adentro.
 No sé, la verdad a mí estos comerciales me confunden. Y sigo pensando que al menos este señor musculoso con pinta de gigoló, debería ser un poquito más caballeroso y no solo ofrecer el limpiador, sino arrollarse las mangas y fajarse con la señora de la casa a limpiar vidrios, pisos y a lavar platos como corresponde todo hombre moderno, y más si goza el título de superhéroe. Ustedes, ¿qué opinan?



lunes, 2 de agosto de 2010

Invasión a la vista

De nada sirve que exista una legislación que  exija colocar las limite las vallas con un mínimo de 50 metros entre cada una y a tres metros de la vía pública. La invasión de estos monumentales anuncios publicitarios y su consecuente efecto en el entorno visual es avasallante.  
Ya casi no queda un resquicio público que no haya sido tomado por la publicidad exterior lo cual además de constituir una flagrante violación de nuestras leyes nos priva del disfrute de un paisaje limpio y natural.  
Lo peor es que además de las vallas, ahora las tapias, las paradas de buses y los edificios se encuentran recubiertos de todo tipo de armatostes sin que existe un mínimo control sobre su proliferación.
¿Qué hace el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) al respecto? Nada.  ¿Por qué? Porque además de no contar con el personal suficiente para hacer cumplir la ley, los reglamentos están redactados para hacer imposible su aplicación dados los portillos legales que contienen, incluida la falta de multas para castigar a los infractores.
La Letra Menuda produjo el video que acompaña esta nota para documentar y llamar la atención sobre este problema. Los ciudadanos debemos ser sensibles a lo que sucede a nuestro alrededor y expresar descontento por esta impune agresión visual a la que somos sometidos diariamente. Comparta el video y hagamos conciencia para que en un futuro, ojalá no muy lejano, podamos volver a disfrutar del verdor de las montañas y limpieza y orden de los espacios públicos que nos pertenecen.