lunes, 4 de octubre de 2010

Suplementos y bebidas energéticas al banquillo


La venta de suplementos vitamínicos o de dieta, y la comercialización de bebidas energéticas, por fin serán reguladas gracias a una nueva normativa emitida por el Ministerio de Salud.
Uno de los aspectos más importantes del nuevo reglamento es que los productos registrados en el país deberán estar respaldados por evidencia científica sobre los beneficios para la salud obtenidos de su consumo. Además, las etiquetas deberán indicar los niveles de cada ingrediente, la dosis y contraindicaciones.
Dado el aumento en la cantidad de productos de este tipo que se venden al público sin ninguna regulación, los abusos en la publicidad, y los riesgos para la salud derivados de su consumo, la normativa, es más que pertinente.
Los suplementos alimenticios, por ejemplo, no son necesarios en todos los casos y más bien pueden resultar contraproducentes. La nutricionista Emilce Ulate, en una entrevista para el periódico La Nación, afirma que una persona sana no requiere de suplementos a no ser que lo indique un médico. En caso de no necesitarlo, estos productos lo que hacen es acumularse en el cuerpo y en el mejor de los casos son eliminados con la orina.
Sin embargo, el asunto puede ser mucho peor. La acumulación de nutrientes y de algunas vitaminas en exceso, puede ocasionar problemas en el hígado, riñones, pérdida del cabello, resequedad en la piel y hasta resultar tóxicas.
En cuanto a las bebidas energéticas como Red BullPower HorseMaxx Energy,Battery y otras, las limitaciones son en relación con la cantidad de cafeína y taurina que contienen. Estas bebidas son populares porque ayudan a la gente a mantenerse despierta y alerta. Esto por su alto contenido de cafeína que combinado con glucosa (la forma más simple del azúcar) y la taurina, una enzima que produce el cerebro, producen un efecto estimulante.
Una práctica común, impulsada por los fabricantes cuando se introdujeron estas bebidas al país, fue ofrecerlas en los bares en donde eran consumidas (y todavía lo son) en combinación con bebidas alcohólicas. El problema es que las bebidas energéticas contrarrestan el efecto depresor del alcohol y esto puede llevar a las personas a tomar licor en exceso sin sentirlo, con sus correspondientes riesgos.
Además, su uso prolongado puede provocar problemas hepáticos o cardiacos de gravedad. Los cardiólogos alertan en especial a las personas sensibles a la cafeína, pues las bebidas energéticas pueden llegar a tener el equivalente a diez tazas de café. Semejante cantidad de cafeína altera la frecuencia cardíaca y la presión arterial y eleva el riesgo de sufrir un infarto.
La publicidad regularmente asocia las bebidas energéticas con el deporte, cuando más bien su efecto diurético sumado a la deshidratación propia del ejercicio físico, puede ser peligroso para la salud.
El nuevo reglamento del Ministerio de Salud debe ser acatado por las empresas en un plazo de seis meses. De incumplirlo, los distribuidores pueden ser sancionados, incluso con la pérdida del registro sanitario.
Los consumidores no debemos atenernos. Hay que ser responsables a la hora de comprar estos productos, leer las etiquetas y, de ser necesario, consultar con un médico antes de consumirlos. 

3 comentarios:

Wílliam Venegas dijo...

¡Eso fue lo que me produjo la caída de pelo! Al fin lo entiendo. Gracias. Saludos.

Wílliam Venegas dijo...

En verdad, a mis 25 años, más o menos, se me dio un tratamiento con hormonas, testosterona, luego de un período de internamiento hospitalario, winstrol, creo que era la marca, y se me empezó a caer el pelo de manera irreversible. No es nada hereditario. Ese producto luego fue prohibido en Estados Unidos. ¡Ya pa'qué!
Saludos, Rónald, y a su familia.

Ronald Díaz V. dijo...

Gracias, Wílliam. En mi caso sí es hereditario. Pero no hay problema con eso. ¡Saludos amigo!