domingo, 20 de junio de 2010

La (in) felicidad Coca-Cola

El anuncio que muestra a Roger Milla como el primer jugador que bailó luego de anotar un gol es una pieza más de un engranaje publicitario capaz de convertir un simple refresco azucarado en símbolo mundial de alegría y bienestar.   
Gerald Zaltman en su libro Cómo piensan los consumidores afirma que un anuncio de Coca-Cola tiene el poder de estimular la activación neuronal.
“Las consecuencias de esa activación-digamos, el recuerdo de una vez que compartimos una Coca-Cola con un amigo, cogimos una botella y la saboreamos- entrañan otras activaciones neuronales”, asegura Zaltman.
 La clave está en la hábil utilización -por parte de la Coca Cola Company- de la memoria para crear experiencias duraderas y memorables asociadas con su marca.
La asociación de esta bebida con el placer fue estudiada por un grupo de renombrados neurocientíficos quienes utilizaron una máquina de resonancia magnética para medir la actividad cerebral durante la ingesta de Coca-Cola y Pepsi.
Sorprendentemente las imágenes de Coca-Cola, además de activar el centro cerebral asociado con sentimientos fuertes y conexiones emocionales, al igual que sucedió con Pepsi, también activaron la parte frontal del cerebro.
Esa área específica involucra funciones superiores relacionadas con las ideas y la memoria y está asociada con la activación de los centros de placer.
La Coca-Cola se ha tomado tan en serio este asunto que fundó en España el Instituto de la Felicidad. Allí cuenta con la colaboración de psicólogos, profesores, economistas y científicos, entre ellos el muy conocido Eduard Punset.
“Expedition 206” es otra de las recientes iniciativas de la empresa. Se trata del envío de tres jóvenes blogueros para que visiten durante este año los 206 países en donde está presente la bebida. Esto con el objetivo de conocer “las claves de la felicidad.”
Con todos estos esfuerzos la Coca-Cola ha logrado que olvidemos lo esencial. Seth Godin, reconocido publicista, consultor, investigador, y autor del libro ¿Todos los comerciales son mentirosos?, lo resume así:
“Coca-Cola y Pepsi vendieron una historia basada en la melaza de maíz, que está causando millones de muertes prematuras por enfermedades del corazón y diabetes. (…) “Me niego a admitir que haya diferencia entre el director de una fábrica que vierte sus escorias al río Hudson (envenenando el agua) y el director de marketing que inventa una historia cuyos efectos secundarios vienen a ser parecidos.”
Dicho esto, que la Coca-Cola  sea la fábrica de la felicidad de este siglo – tiene mucho que ver con una moderna tendencia de utilizar la manipulación del comportamiento social como una forma de alcanzar la felicidad.
En el mundo de la psicología del pensamiento positivo no existen las injusticias, ni los abusos ni los cuestionamientos a los sistemas políticos y económicos.
De igual forma, el mundo perfecto de la Coca-Cola promueve una armonía colectiva dirigida por expertos en técnicas persuasivas, similares a las de los cultos religiosos, para inducir a una colectividad “feliz” y conformista.
Que para lograrlo esté apadrinada por científicos, psicólogos, maestros y en nuestro país, hasta por el Ministerio de Educación- es algo que está muy lejos de la felicidad verdadera.


3 comentarios:

Lia Sotos dijo...

"Soma" diría Huxley

Ronald Díaz V. dijo...

Peor, recuerda que el "Soma" no tenía efectos secundarios.:)

wílliam venegas dijo...

Tiene razón, sobrada razón, aunque sea dicha con letra menuda.

Murió el portugués José Saramago en España. Luego el mexicano Carlos Monsiváis en México. Es posible –como lo ha escrito el uruguayo Eduardo Galeano– que ellos sean de los perdedores de siempre... ver más en mi blog y,
por favor,
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