domingo, 21 de marzo de 2010

Asesino anda suelto

Es un producto legal, al igual que su publicidad, promociones y patrocinios de eventos como conciertos y actividades deportivas. Sin embargo, también es el único producto que si se utiliza siguiendo las indicaciones del fabricante, es capaz de matar a la mitad de las personas que lo consume.
 En total, cinco millones de muertes por año. Esto es más que todos los decesos ocasionados en conjunto por el sida, accidentes de tránsito, alcohol, drogas ilícitas,  asesinatos, suicidios y los incendios.
Este producto mortal es el cigarrillo y detrás de él está una industria catalogada por Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de  la Salud (OMS), como “despiadada, artera, rica y poderosa”.
Una industria que durante más de cuatro décadas mintió, ocultó y negó que su producto fuera adictivo y mortífero.
Hoy, la apabullante evidencia científica señala al fumado como el responsable del padecimiento de múltiples tipos de cáncer, enfermedades en el corazón, del sistema nervioso central y circulatorio, así como daños severos en las vías respiratorias, la boca, dientes y el organismo en general.
Su poder adictivo supera al alcohol y la cocaína y genera una dependencia física, social psicológica de tal magnitud que en promedio se requiere de siete intentos para poder acabar con el vicio.  
En Costa Rica, según estadísticas del IAFA, todos los días mueren diez personas por enfermedades relacionadas con el tabaco. Por eso, el Gobierno se comprometió públicamente con el trámite de una Ley Antitabaco.
Esta ley es requisito para aplicar las regulaciones del Convenio Marco para el Control del Tabaco de la OMS, a la que se suscribieron168 países del mundo con el compromiso de convertirse en lugares libres de humo de tabaco en un corto plazo.
El proyecto impone, además de la prohibición de fumar en sitios públicos, fuertes incrementos en los impuestos para la venta y distribución de cigarros y restricciones a su publicidad.
Como es de suponer, grupos opositores intentan impedir que esto ocurra. La Cámara Costarricense de Restaurantes y Afines (Cacore), es uno de ellos.  Cacore promueve la tolerancia en las áreas para fumadores con una campaña que denominó Espacios de armonía.
La ministra de Salud, María Luisa Ávila, impulsora del Convenio Marco, los llamó “espacios de la muerte” y calificó la iniciativa de Cacore como una ofensa a la salud pública.
Por suerte, también se tiene noticia de que varios restaurantes, entre ellos siete locales de la cadena Spoon, el centro comercial Multiplaza y el estadio Fello Meza de la ciudad de Cartago, han declarado sus instalaciones como zonas libres de tabaco.
Como dato final Bután, una nación pequeña y montañosa del sur de Asia, fue la primera del mundo en prohibir la venta y consumo de cigarrillos. Sus habitantes pueden importarlos para uso personal. Eso sí, deben pagar un impuesto del 100 por ciento y solo pueden fumar en sus hogares.
Pero Bután está muy lejos de aquí. En Costa Rica, el proyecto de ley sigue dormido en la Asamblea Legislativa… hasta que el humo nos acabe.  


3 comentarios:

roncahuita dijo...

EN DEFENSA DEL CIGARRILLO

Este asunto del tabaco se parece un poco a la discusión sobre el porcentaje de alcohol tolerado al conducir.
Algunos, envueltos en el comprensible estado de ánimo al perder a un ser querido, han solicitado 0%.
Ocurre que hay un argumento contundente en relación al asunto: no todos humanos tenemos el mismo metabolismo,resulta que algunos-entre los que me cuento-hemos andado treinta años manejando por ahí con seis o siete tragos entre pecho y espalda, sin atropellar a nadie y sin violentar ningún artículo del la ley de tránsito.

Lo mismo podría asegurarse en relación al cigarrillo conozco docenas de casos de personas que han muerto a los ochenta o noventa habiendo fumado toda su vida con sus pulmones intactos y no han muerto de cáncer tampoco.Conozco muchos que viven aún y alcanzan los noventa o más...¡Y siguen fumando!

Por supuesto, soy fumador y sigo sintiendo que, como dice un tango "fumar es un placer, genial, sensual..."
Lo cierto es que el cigarrillo es un ansiolítico, un tranquilizante, como el café. Habría que preguntarse: ¿Cuánto se habrá ahorrado la CCSS en tratamientos siquiátricos y sicológicos en gentes que usan el cigarrillo como calmante?

Crear espacios para fumadores en sitios públicos me ha parecido una buena idea. Que nos dejen tranquilos a los fumadores, que ya nos persiguen y nos discriminan como a leprosos bíblicos.

La prohibición total nunca ha sido una solución para nada y si por ahí seguimos, habrá que prohibir la distribución de bebidas alcohólicas por aquello de la cirrosis hepática,los chicharrones por aquello de los padecimientos vasculares, la televisión y las computadoras por los padecimientos visuales y emocionales, el café,porque la cafeína produce taquicardia...¿Sigo?

Prohibido todo eso,las mafias harán pingües negocios con el contrabando.

Ronald Díaz V. dijo...

Roncahuita: interesante su punto de vista como fumador, pero no puedo apoyar un producto responsable de la muerte de cinco millones de personas cada año. Tampoco con que la publicidad se diriga a jóvenes,quienes luego verán reducida su expectativa y calidad de vida por el consumo de un producto altamente adictivo. En eso jamás se compara con el café u otros ejemplos que usted menciona. En cuanto a las áreas para fumadores, la mayoría no cumple consu función de aislarlos de los no fumadores. Como usted bien dice, los fumadores merecen tranquilidad, así como los no fumadores merecen respirar aire puro.

Gracias de nuevo por su participación.

roncahuita dijo...

PUBLICIDAD SOBRE EL TABACO

Claro,yo tampoco estoy de acuerdo con la publicidad dirigida a jóvenes. La gente debe decidir libremente si fumar o no fumar y correr los respectivos riesgos ya como adultos. Tampoco estoy de acuerdo en obligar a nadie a aspirar el humo que exhalamos nosotros los fumadores. Y pensándolo bien el tabaco no necesita publicidad,como tampoco la necesita la marihuana y hay miles de fumadores menores y jóvenes de esta hierba que es más nociva incluso que el tabaco.

¿No serían mejor programas de prevención de estas drogas adictivas?

Bueno también aplicar las leyes en relación con las áreas para fumadores. Pero entonces estamos hablando de otra cosa, de la eficiencia en los controles,que no se ejerce tampoco ni en lo que se refiere a la presencia de menores en bares, ni en las condiciones higiénicas de los restaurantes,por ejemplo.