domingo, 21 de febrero de 2010

Bienvenidos a Costa Debe

La cifra adeudada por los ticos, según acaba de revelar  la Superintendencia General de Entidades Financieras, asciende a  ¢486.253 millones y esta crece como una bola de nieve gracias a los intereses de usura que cobran la mayoría de emisores, y cuyos porcentajes en algunos casos superan el 50 por ciento anual.
Esta tragedia nacional es producto de un sistema económico que promueve el consumo desmedido, lo estimula a través de la publicidad y luego deja caer la guillotina sobre aquellos que no pueden hacerle frente a sus deudas.
La posición de los emisores en el sentido de que los ciudadanos deben ser responsables con el manejo del dinero plástico, suena tan sincero como la etiqueta de  “beba con moderación” que aparece en las etiquetas de bebidas alcohólicas.
Lo cierto, y ellos bien lo saben, es que si la gente aprendiera a utilizar estos instrumentos como medio de pago y no recurrieran al financiamiento, el sistema colapsaría.
En los Estados Unidos  el drama de millones de personas ha salido a la luz pública en al menos dos documentales, Maxed Out (Término en inglés que hace referencia al momento en que la tarjeta de crédito está al tope) y In Debt We Trust (En la deuda confiamos).
Ambos trabajos muestran con ejemplos contundentes la trampa en la que han caído los consumidores del norte, y que incluso ha cobrado la vida de jóvenes universitarios quienes ahogados por las deudas con tarjetas de crédito, a muy temprana edad, han recurrido al suicidio como única forma de saldar sus cuentas.
In Debt we Trust se denuncia cómo el sistema estadounidense dejó de basar su riqueza en la producción y convirtió a los grandes centros comerciales en los motores de su economía. Eso significa que la gente debe comprar más de lo que necesita para alimentar el sistema, aún a costa de su bienestar personal.
El creador de In Debt We Trust, Danny Schechter, antiguo productor de las prestigiosas cadenas noticiosas, ABCy CNN, expone con este trabajo la llamada “Financialización”, un poderoso complejo industrial basado en la deuda y el crédito.
Según Schechter, la "democratización del crédito” ha llevado a la democratización de la dependencia y creado un sociedad insostenible que tiene asidos a millones en un hoyo financiero que ni siquiera llegan a comprender.  
Con  1.400.000 tarjetas de crédito en Costa Rica y una deuda que representa el 2.6 por ciento del producto interno, las deudas de los ticos con dinero plástico parecen acercarse a la dimensión de “tragedia nacional” de los estadounidenses.
No se puede pedir responsabilidad individual, cuando el sistema incita de forma irresponsable al abuso, ni tampoco cuando los intereses y las condiciones de pago han sido diseñados como timos para embaucar y no soltar a sus “víctimas”. 







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