domingo, 1 de noviembre de 2009

¡Agrándeme!


Una regla de oro del mercadeo es que más grande equivale a mejor. Esto es especialmente cierto para los restaurantes de comidas rápidas que buscan competir con la oferta de porciones cada vez grandes de sus productos o combos.
Taco Bell, Pizza Hutt y Burger King ofrecen buenos ejemplos de esta tendencia que tiene como público meta a los adolescentes.
La población joven es particularmente atractiva para estas empresas pues representa a sus clientes actuales y futuros. Además, por naturaleza, los adolescentes están predispuestos a los excesos, factor que las franquicias explotan y utilizan como anzuelo.
La publicidad también agrega el factor económico como elemento diferenciador intentando atraer a los jóvenes con menús de ahorro, “pequeños precios” y “value packs”.   
Incrementar el tamaño de las raciones ha sido por décadas una estrategia básica en la guerra comercial de las grandes multinacionales de la llamada “comida chatarra”.  
A finales de la década de 1950, un vaso de refresco gaseoso contenía 230 mililitros de líquido. Hoy, el vaso "infantil" es de 350 mililitros y un vaso grande contiene casi un litro de bebida. Tanto que los fabricantes de automóviles han tenido que agrandar también el tamaño de los sujetadores.
Lo mismo ocurrió con las papas fritas. En 1972, McDonald´s agregó a su menú la ración "grande" y, 20 años después, la "súper" (610 calorías y 29 gramos de grasa).
Esta competencia de “quién da más”, está llegando a extremos que no contemplan los daños colaterales que semejantes excesos pueden llegar a tener en la salud.
Las promociones de Burger King al estilo “pídelas de seis en seis”, o las "stackers" (hamburguesas de dos, tres, cuarto o más tortas) y de Pizza Attack, en donde se incita a los jóvenes a comer como cosacos, son sin duda reprochables desde el punto de la responsabilidad social de dichas empresas.
Haga números. Si un “slice” de pizza representa entre 250 y 400 calorías según el tipo, y un 30 y un 40 por ciento del valor energético de este producto, así como de las hamburguesas o el pollo frito proviene de la grasa, el resultado de estos atracones es un verdadero ataque contra la salud.  
Un censo realizado en el 2008, en 16 Ebais y clínicas de zonas como Santa Ana, Escazú, Pavas, Alajuelita y Desamparados arrojó como resultado  que  unas 4.500 personas entre los 20 y 35 años padecen de diabetes.
Estos datos alarman a las autoridades de salud pues los casos de diabetes en personas jóvenes solían ser raros. Los médicos achacan el fenómeno a la proliferación de la comida rápida sumada a un mayor sedentarismo.
Paradójicamente, con estas estrategias de mercadeo las cadenas de comidas rápidas podrían a la larga estar acortando la vida de sus clientes. Esos mismos que hoy ,con tanto empeño, intentan conquistar.


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